miércoles, 3 de octubre de 2012

Retención de líquidos y tejidos hinchados

¿Sabes la cantidad de agua que acumulamos dentro de nuestro organismo? Según cada persona un 60-70% de nuestro peso está constituido por líquidos, que en situación óptima va circulando por todo el cuerpo, para transportar nutrientes a las células y de paso llevarse los residuos de ellas. Cuando hablamos de una retención de líquidos, ésta habitualmente tiene lugar en los tejidos blandos, preferiblemente en los tobillos (haciendo caso a la gravedad), dedos, manos, el abdomen, pero también se puede mostrar en otros sitios, como la cara por ejemplo.  


Causas diversas 
Puede que se trate de una alteración hormonal, debido a un embarazo o la menopausia. También puede ser debido a un trastorno metabólico, una debilidad renal, un bloqueo de hígado (¿emocional tal vez?), insuficiencia linfática o venosa, y también hay causas más graves. 
Es útil observar en qué situación se produce. Si hay una relación con nuestro trabajo, ¿quizás estemos demasiadas horas sentados delante de un ordenador? Entonces el remedio más fácil sería levantarnos mínimo una vez por hora, hacer estiramientos, andar un poco, movilizar las articulaciones sobre todo de dedos, muñecas y tobillos, poniéndose de puntillas por ejemplo 20-30 veces y así estimular la circulación venosa a través de la musculatura. 
También puede ser por la causa inversa: estando demasiadas horas de pie. El remedio más rápido entonces es sentarnos, o aún mejor, acostarnos con los pies en alto, por ejemplo contra una pared y movilizando de nuevo las articulaciones para estimular el flujo sanguíneo en dirección opuesta. 
Calor, humedad, ropa apretada... 
Otras situaciones típicas para producir este síntoma serían el calor, exceso de humedad, ropa demasiado apretada, síndrome premenstrual, toma de anticonceptivos, sobrepeso, etc. Igualmente la edad suele ir acompañada de una pérdida de elasticidad en los vasos sanguíneos y menor capacidad en la eliminación de los líquidos a través de hígado y riñones. 
La sal 
suponiendo que no se trate de un problema más grave, la primera razón la podemos buscar en una dieta demasiado rica en sodio (sal) y en una falta de ejercicio físico. Subir una vez al día las escaleras e ir andando de un sito al otro dentro de casa o al despacho, ¡no es suficiente!  


Cuerpo y movimiento 
Por naturaleza somos animales, y como tales necesitamos movernos. Andar a paso rápido por lo menos una vez al día durante 40 minutos, es una opción para empezar. Quizá se pueda hacer también una parte del camino hacia el trabajo en vez de metro o autobús, utilizando una bicicleta. La natación y el "Aqua-Gym" o el esquí de fondo (incluso en gimnasio) son otras actividades muy recomendables, como estimulación del sistema cardiovascular y todo el aparato locomotor. Lo importante de todas estas posibilidades sería que sean regulares, óptimo si fuese a diario. Demasiado peso también supone una carga extra para las piernas. Vale la pena mantener el peso en márgenes correctas para no dificultar el trabajo de nuestro organismo.  


Agua 
Hay que beber suficiente agua, entre 1,5 litros y 3 litros al día, según la actividad física que llevaremos a cabo. Muchas personas no beben suficiente, por la molestia que les supone orinar con frecuencia. ¡Es una gran equivocación! Si tenemos unos 4-5 litros de sangre circulando por nuestro cuerpo y no añadimos nada más, ¿cómo podemos eliminar los tóxicos y residuos metabólicos, si no nos sobra líquido para evacuar?  


Hay que beber durante todo el día, para que hígado y riñones puedan llevar a cabo su trabajo de depuración y eliminación, si no nos queremos ir intoxicando lentamente a todos los niveles. Observa los síntomas del envejecimiento (sequedad, pérdida de elasticidad, arrugas, etc) que muestre tu cuerpo y podrás valorarlo. Incluso tu ánimo y la resistencia al estrés estarán relacionados. Si el organismo no se hidrata adecuadamente, también la capacidad de memoria y concentración se ve afectada y un dolor de cabeza por saturación tóxica puede acompañar  la situación. Será fácil comprobar el efecto instantáneo y positivo después del aumento en el consumo de agua mineral, mejor si proviene de fuentes naturales y de baja mineralización. 
Hidroterapia 
Cuando la hinchazón se produce por el calor, el mejor remedio serán las aplicaciones de agua fría; producen vasoconstricción en las piernas, tipo ducha fría/caliente, baños de pies, intercambiando la temperatura de la aplicación, o andando con los pies en aguas fría, evitando a exposición alargada al sol, la sauna y las bañeras calientes, que producen vasodilatación.  


La comida 
También la dieta es muy importante, como en todas las situaciones que afectan nuestra salud. Una alimentación rica en vegetales, que nos aporta agua, fibra y fitonutrientes es la más recomendable. 
Estos alimentos ricos en potasio, ayudan a controlar la presión sanguínea y regular correctamente el equilibrio hídrico. 
Son recomendables 5 comidas al día con abundante fruta y verdura, empezando desayuno, comida y cena con un plato crudo, dando preferencia a la fruta fresca entre horas y organizando el plato principal a base de verduras preparadas al vapor, horno, plancha o salteado corto con una ración de proteína vegetal, ¡que no debería faltar!  


Por el contrario, los platos y productos muy salados facilitarán la retención de líquidos dentro del organismo, aumentado la presión arterial y el riesgo de padecer alguna enfermedad. Sobre todo en caso del consumo de quesos fuertes, frutos secos saldos y productos prefabricados, enlatados y cocinados será más difícil controlar el aporte de sodio, no natural en nuestra dieta. El arroz integral, la avena, patata, soja, legumbres y ciruelas o albaricoques desecados ayudan en la reabsorción del líquido sobrante extracelular. 
En caso de que todos estos consejos y remedios no mejoran tus síntomas, sería recomendable la visita con un profesional de la salud para valorar y buscar el mejor tratamiento para ti. 

Extraído de la revista "Cocina Vegetariana"

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