miércoles, 14 de noviembre de 2012

Remedios naturales contra el mal aliento


Los productos refrescantes para el aliento que se venden en

 el supermercado enmascaran momentáneamente el mal 

aliento sin atacar su causa.

Pero para acabar con el mal aliento es necesario tratarlo de

 raíz.

El mal aliento no suele ser un problema local, originado en la

 boca. Normalmente está provocado por una digestión

 incompleta en el estómago y por la fermentación de

 alimentos en los intestinos. Las infecciones por hongos 

(Candida albicans), acumulaciones de metales pesados

 (como mercurio), indigestión, el mal funcionamiento de los

 riñones o del hígado e incluso desórdenes pulmonares

también pueden ser su causa.

Se acumulan compuestos sulfurosos en las vísceras y su 


cuerpo se libra de ellos evacuándolos por los pulmones y,

por lo tanto, a través del aliento.

Por fortuna, este problema a menudo puede tratarse con


 simples productos naturales desprovistos de todo peligro

 para el organismo.

Un tubo digestivo sano


La primera regla es limpiar su tubo digestivo. Ingiera más

 fibras solubles, como el psilio, del que puede tomar una 

cucharada sopera disuelta en un vaso de agua por la 

mañana y por la tarde para limpiar su colon.

Beba regularmente agua. Atención, no estoy diciendo que


 tenga que saturarse de agua tal como recomiendan las

 autoridades sanitarias, que querrían convertirnos en plantas

verdes tropicales.

El exceso de agua es malo para la salud, ya que elimina


 valiosos minerales presentes en sus órganos. En cambio

, beber un gran vaso de agua por la mañana 10 minutos

 antes del desayuno es una excelente manera de purificar 

sus riñones. Durante el resto de la jornada, un vaso de agua

 en cada comida y una taza de té verde dos veces al día son

 más que suficientes, a menos por supuesto que esté 

realizando un ejercicio físico intenso o haga mucho calor. 

Seguirá tanto mejor estas primeras reglas en la medida en


que elija alimentos que contengan fibra... y agua. Un 

ejemplo claro es la ensalada verde, pero también la

 contienen las frutas, las hortalizas crudas, los brotes y las

 habas.

Una buena flora intestinal


Para funcionar bien, su tubo digestivo necesita una flora 

intestinal de calidad. Y así será si cultiva en él buenas 

bacterias, consumiendo regularmente "probióticos"

, bacterias que se denominan de este modo porque 

"favorecen la vida".

Tome a diario un complemento de Lactobacillus acidophilus


(disponible en las tiendas bio) o consuma productos que lo

contengan, como el kéfir. Estas bacterias “buenas” facilitarán

 su digestión y eliminarán las malas bacterias que producen

gases malolientes.

Factores agravantes


El ajo y la cebolla, que contienen muchos componentes 

sulfurosos, provocan mal aliento.

Las personas que digieren mal la lactosa (el azúcar de la


 leche) -que son muchas- pueden tener mal aliento cuando 

consumen productos lácteos.


Una mala higiene bucal no facilita las cosas: la acumulación 


de placa dental, la caries, las enfermedades de las encías y

 los restos de alimentos que se pudren entre los dientes son

 factores agravantes.

Así pues, tiene la posibilidad de mejorar su estado actuando


 sobre todos estos factores.

Una vez que haya hecho todo ello, habrá tratado el fondo


 del problema. Ahora bien, puede no ser suficiente en todos 

los casos. ¡Y es aquí donde puedo aportarle información 

verdaderamente útil!

¡Su madre tenía razón!


Seguramente recuerda que su madre ponía una buena dosis 

de perejil en los platos que llevaban mucho ajo.

El motivo es que el perejil contiene muchísima clorofila, ese 


pigmento verde que confiere su color característico a las 

hojas y las plantas. Y la clorofila es un potente desodorante 

natural para el organismo.

En 1950, el Dr. Howard Westcott publicó las conclusiones de 


un estudio que había llevado a cabo sobre pacientes 

anémicos, durante el cual pudo constatar que el olor de la 

orina de quienes habían tomado clorofila era mucho menos 

fuerte.

Supuso entonces que la clorofila atenuaba el mal aliento y 


los olores corporales, un hecho que verificó en el curso de 

una pequeña prueba informal que realizó con otros médicos 

y enfermeras. 

Les hizo tomar zumo de cebolla (una práctica 


afortunadamente poco extendida) y constató que el olor 

disminuía enormemente en aquellos que después realizaron 

enjuagues bucales con clorofila.

No hizo falta más para desencadenar un movimiento 


mundial a favor de los chicles y los dentífricos de clorofila.

Doble efecto de la clorofila


La razón del poder de la clorofila para combatir el mal 

aliento es doble.

En primer lugar, suprime los olores en la boca y en la 


garganta. Pero en segundo lugar -y esto es lo más 

interesante- la clorofila es fuertemente alcalina, lo que 

quiere decir que tiene un efecto beneficioso sobre las vías 

digestivas, al regular la producción de bacterias y 

desintoxicar el cuerpo.

La actividad desintoxicante de la clorofila en el flujo


sanguíneo tiene un efecto purificante sobre todo el cuerpo 

que refresca el aliento.

Pero atención: muchas personas confunden la menta con la 


clorofila.

La menta, así como los enjuagues bucales de menta, no 


hacen nada para combatir el mal aliento. Se limitan a 

enmascarar el olor, sin atacar las causas internas del 

problema.

Además, según estudios realizados en los últimos años en la 


Universidad de Sao Paulo, en Brasil, la utilización diaria de 

enjuagues bucales tiene consecuencias en: 

  • El riesgo de cáncer de boca.
  • La erosión del esmalte dental.
  • El aumento de la sensibilidad de los dientes.
Sin embargo, el aspecto más molesto de los enjuagues 

bucales es que pueden agravar sus problemas de aliento. 

Esto se debe a que suelen contener alcohol, que mata 

masivamente las bacterias presentes en su boca. El efecto

 inmediato es que el aliento mejora, pero el efecto a largo 

plazo es que el espacio liberado es rápidamente colonizado 

por malas bacterias. Por lo tanto, recurrir a enjuages bucales 

contra el mal aliento no hace sino incrementar el círculo 

vicioso.

La clorofila, sin embargo, no produce ningún “efecto


dominó” de este tipo; al contrario, actúa de modo positivo 

sobre la salud general, ya que tiene también propiedades 

anticancerígenas, antioxidantes y antiinflamatorias.

Contiene asimismo muchos nutrientes esenciales: vitamina A,


 C, E y K, ácido fólico (B9), hierro, calcio y magnesio.

Tiene un potente efecto quelante, es decir, se une a los 


metales pesados, como el mercurio, y los evacúa del cuerpo.

Como cabría esperar, encontrará gran cantidad de clorofila 


en las hortalizas verdes y en las algas. El mate (infusión que 

se consume en Sudamérica) es una de las fuentes conocidas 

más ricas en clorofila.

Eneldo, alfalfa y perejil


Masticar granos de eneldo es otra manera excelente de 

atenuar el mal aliento, al igual que tomar granos de anís –de 

sabor parecido al eneldo- al final de cada comida. Por 

último, puede elegir tomar complementos alimenticios a 

base de clorofila: la dosis estándar es de 1 cucharadita de 

granulado o un comprimido de 100 mg al día después de 

cada comida.

Si elige tomar un complemento de clorofila en forma


 líquida, como la alfalfa líquida, es posible tomar hasta una 

cucharada sopera o de 500 a 1.000 mg al día. El líquido 

debe estar diluido en zumo o en agua.

Sin embargo, yo personalmente prefiero el remedio de 


nuestras madres: el perejil. Si toma hojas de perejil con la 

comida, éstas acompañarán a los alimentos a lo largo de la 

digestión, produciendo así su efecto refrescante allí donde 

hace falta y cuando hace falta.

Y para terminar, el punto de vista del Dr. Gérard Mégret*


"Ya saben que el lenguaje médico adora los términos 

pomposos y difíciles de comprender. 

El 'mal aliento' no escapa a esta norma, ya que nosotros lo 


llamamos en nuestra jerga 'halitosis'. Hay que decir que no 

se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un síntoma 

incluido en el marco de una enfermedad (como la fiebre en 

relación con la gripe, por ejemplo). 

A propósito del mal aliento, se puede suscribir esta verdad 


esencial aplicable a (casi) todos los ámbitos de la medicina: 

vale más tratar la causa que sus efectos.

Sus múltiples orígenes (bucal, otorrinolaringológico, 


broncopulmonar y digestivo) se han expuesto ya 

suficientemente. Quizá deba añadirse a éstos un elemento

 importante, que depende de cada persona y sobre el cual 

cualquier posible acción está más limitada: el pH ('la acidez') 

de la saliva. Por otra parte, diversos estudios recientes han 

tenido en cuenta otra posible causa, más difícil de demostrar,

 pero que puede tratarse con éxito: la Helicobacter pilori, una 

bacteria también responsable de un gran número de úlceras 

de estómago y duodeno.

Pero antes de llegar a la fibroscopia gástrica, comience por 


aplicar los sencillos consejos que le han dado antes". 

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

****************************** 

Dr. Gérard Mégret

El doctor Gérard Mégret ha trabajado en la red de


hospitales públicos de París (AP-HP) y más tarde en el 

Hospital de Antony (Hauts-de-Seine). También se ha 

dedicado al libre ejercicio de su profesión. Es autor de ocho

 obras de divulgación médica para el gran público. 

Publicado por Tener Salud

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